Algunos cambios llegan en un solo día. Firmas un contrato de renta, una relación termina, nace un bebé. Otros cambios se van acumulando poco a poco hasta que te das cuenta de que tu vida se ve distinta que hace un año. De cualquier forma, es común sentirte inestable por un tiempo, aunque el cambio haya sido tu decisión.

Por qué cuesta cambiar, aun cuando el cambio es bueno

Cada cambio trae algo nuevo, y también se lleva algo: una rutina conocida, gente que veías todos los días, una idea de quién eras. Una mudanza puede significar dejar amigos, una comunidad o un trabajo que conocías. Una ruptura puede significar perder un futuro que te imaginabas. Un bebé nuevo puede significar perder sueño, tiempo libre y la forma en que funcionaban las cosas con tu pareja.

Por eso es normal sentir más de una cosa a la vez, como emoción y soledad en la misma semana.

Una mudanza

Cuando te mudas, desaparecen los pequeños anclajes de la vida diaria. Todavía no sabes dónde está nada, no tienes tu lugar de siempre para el café y nadie en la tienda sabe tu nombre. Eso puede sentirse aislante, sobre todo si te mudaste por el trabajo o los estudios de otra persona.

Ayuda reconstruir algunas rutinas pronto, como una caminata regular, una llamada semanal con alguien de donde vivías, o un grupo o una clase donde veas las mismas caras. Hacer unas pocas cosas pequeñas cada semana suele funcionar mejor que intentar arreglarlo todo de una vez.

Una ruptura o un divorcio

Terminar una relación muchas veces trae duelo, aunque hayas pensado que era la decisión correcta. La Asociación Americana de Psicología sugiere evitar culparte y darle vueltas a los mismos pensamientos una y otra vez, y pasar tiempo con la gente que te quiere. A algunas personas les ayuda escribir sobre lo que han aprendido o sobre lo que el cambio podría abrir.

Si tienes hijos, pasan muchas cosas a la vez. Puede que estés en duelo mientras intentas mantenerte firme por ellos.

Un bebé nuevo

Un bebé nuevo puede traer alegría y cansancio por partes iguales. El Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH) explica que muchas mamás tienen "tristeza posparto" en las primeras dos semanas: cambios de ánimo, preocupación y cansancio que se van solos. La depresión posparto es diferente. Es más intensa, dura más de dos semanas y puede hacer difícil cuidarte a ti o al bebé. Es común, tiene tratamiento y no es culpa de nadie.

Un bebé también cambia a la pareja. Muchas parejas notan que discuten más o se sienten más distantes ese primer año, muchas veces porque hay menos sueño y menos tiempo para los dos.

Qué ayuda en los primeros meses

La Asociación Americana de Psicología ofrece algunas bases que sirven para casi cualquier gran cambio:

  • Cuida tu sueño lo más que puedas, y come a horas regulares.
  • Mueve el cuerpo, aunque sea una caminata corta.
  • Mantén algunas rutinas, aunque sean pequeñas.
  • Mantente en contacto con gente de confianza.
  • Ten paciencia contigo. Adaptarse toma tiempo.

Cuándo buscar apoyo

Puede ser momento de hablar con alguien si te sientes decaído o con ansiedad casi todos los días por más de dos semanas, si no puedes dormir o no puedes levantarte de la cama, si te estás alejando de todos, o si la gente cercana está preocupada. Después de tener un bebé, por favor habla también con tu médico o tu partera.

Si tienes pensamientos de hacerte daño, llama al 988 y presiona 2 para hablar en español, o envía un mensaje de texto con la palabra AYUDA al 988. Si alguien está en peligro inmediato, llama al 911.

Cómo puede ayudar la consejería

En la consejería individual, podemos ver qué cambió, qué extrañas y qué necesitas ahora, y trabajar en formas prácticas de sacar adelante la semana. Si el cambio está afectando tu relación, la consejería de pareja les da a los dos un lugar para hablar. Atiendo a adolescentes, universitarios, adultos y parejas en persona en Siloam Springs, AR, o en línea desde cualquier lugar de Arkansas.